Tranquilidad y comercio, un juego en paz

Barrio La Paz  

 Tranquilidad y comercio, un juego en paz 

 Barrio La Paz - Foto - Axel Laverde

Foto: Alex Laverde. El Observ@dor.

Retrato del barrio La Paz, uno de los sectores más importantes del municipio, comercialmente hablando. Por allí pasa una de las vías que conecta con el oriente del municipio, con muchas problemáticas, pero a su vez con habitantes amables, berracos y que trabajan conjuntamente por sacar adelante su barrio. 

 Iniciando un recorrido por el barrio La Paz, todo empieza con la visible falta de cultura ciudadana, el desecho de residuos, carros ocupando la ciclovía que se vuelve casi intransitable, un ruido que se enreda entre la gente y el tránsito vial. La Paz colinda con la vía Ubaté, el barrio Villas del Rosario y Villa María. 

Hay un aproximado de 160 familias y dos o tres tiendas de barrio que son atendidas en su mayoría por abuelos pensionados que se mecen en sus sillas cuando el sol resplandece. Las familias de estrato dos esperan que el sector comercial no siga creciendo ya que en la parte residencial la tranquilidad es evidente. Los niños y niñas del sector estudian en los colegios centrales del municipio, de igual forma tienen que hacer este traslado para el sistema de salud. 

Sergio Palacios, habitante del sector, y quien reside allí desde hace más de 25 años, aseguró que este barrio lleva fundado alrededor de 50 años, y es evidente su gran cambio. 

“Es muy legal”, afirmó Palacios refiriéndose a que la delincuencia es poco visible, pero en situaciones desordenadas y sospechosas se acude a la policía, quienes muchas veces llegan tarde o jamás llegan. Esto ocurre aún cuando el sector se encuentra en la mitad de dos estaciones de policía activas de Zipaquirá.  

Siguiendo con el recorrido, su parte principal está repleta de empresarios que tienen sus negocios, y a dos cuadras el silencio cesa. En este escondidillo sus habitantes riegan sus huertas caseras y los niños buscan un lugar donde jugar, un lugar casi imposible de encontrar, ya que por su vasto comercio este sector no distingue muy bien la zona residencial de la comercial. 

Las problemáticas son evidentes para la mayoría de sus habitantes: la falta de parques infantiles, los niños buscando un lugar donde ningún carro llegue a causar una tragedia, por lo menos para jugar un partido de fútbol. Alguna vez hubo un espacio deportivo y recreativo, pero fue reemplazado por una vía. Los habitantes hicieron un llamado para conservar la zona residencial tranquila y respetar el espacio público, ya que se ven afectados por el traslado de mercancías y el tránsito de carros grandes que han deteriorado las calles.  

Otra de las problemáticas que se ha evidenciado es el ruido en las noches. “Que bajen el volumen para una convivencia en paz”, aseguró uno de los vecinos.  

En cuanto a beneficios y soluciones, aseguraron sus habitantes que están muy olvidados, ya que no se ha logrado conformar una buena Junta de Acción Comunal y las administraciones son visibles únicamente en tiempos de votación. “Hemos perdido el sentido a votar al no sentirnos respaldados”, afirmó un ciudadano. 

La celebración de festividades ya hace mucho tiempo no se realiza. Sus habitantes aseguraron que hace muchos años atrás se festejaba la Navidad por lo alto, pero debido a la falta de compromiso e interés este tipo de celebraciones se perdieron.  

Cambiando su contexto 

A causa de este olvido, los familias de este barrio han unido esfuerzos para la pavimentación de la entrada de su cuadra y para obtener todos los servicios públicos. Sin embargo, reclaman la falta de aseo de las calles. “El pago por el aseo es injusto, ya que la Alcaldía no presta este servicio aquí. El agua baja y barre la calle”, denunciaron. 

“Está grave”, asegura una habitante del sector, refiriéndose al podado del pasto. Se sienten inconformes por la falta del servicio y han decidido hacerlo por su cuenta y a sacarlo para que sea llevado en los carros de la basura.  

Héctor Bernal, tesorero de la J.A.C. entrante, hizo un llamado al ciudadano para recuperar el salón de la Junta de Acción Comunal que se encuentra a unos minutos del sector, exactamente en la transversal de FEDEPAPA, y por el desarraigo de los habitantes se convirtió en un botadero de basura. Desde la J.A.C. espera gestionar para que la gente evite estas situaciones y se compromete a buscar los recursos y ayuda para llevar a cabo acciones que beneficien al sector. Igualmente, hace un llamado a la policía ya que, a pesar de tener los números, su llegada es bastante tardía.  

Al salir del sector hacemos un llamado a la cultura ciudadana, al respeto, al trabajo en beneficio del barrio, a la participación activa de la comunidad y a la Administración Municipal, principal responsable de velar por el bienestar del ciudadano. 

 

Por Neisy Bolaños Muñoz*  

Periodista  

*neisy.bolanos@elobservador.co