Un ejercicio de lectura

A simple vista

Por: Germán L. Cárdenas V.

Tallerista de Literatura I.MC.T.C.

Un ejercicio de lectura

“Nuestra especie ha pagado por el progreso el elevado precio de sacrificar la vida instintiva y reprimir la espontaneidad”

Continuando con el análisis de algunas ideas que a simple vista parecen tener poca relevancia, nos encontramos con la idea del progreso que comúnmente se tiene en nuestra cultura. La cual está vinculada en gran medida con el cristianismo y con la teoría que sobre el origen del hombre propone esta religión. Esta teoría, presentada en el libro del génesis, cuenta que Dios creó todo lo que existe (incluido el hombre) a partir de la nada. Y que lo hizo en siete días a través de su palabra.

La idea del progreso que tenemos en nuestra cultura se vincula directamente con este relato, ya que según esta tradición, después de la creación, el ser humano va en un proceso de desarrollo lineal y continuo; en el que con ayuda de la providencia (accionar de Dios sobre su obra para mantenerla) la sociedad humana camina hacia un estado de vida mejor que el anterior.

Desde la óptica de otras teorías del origen, la visión lineal que presenta el cristianismo, está cortada por dos grandes incógnitas en las etapas del proceso: el principio y el final de la historia humana. Ya que según estas teorías, el cristianismo no explica satisfactoriamente ninguno de estos dos momentos.

Ante la incomodidad que le genera al ser humano la falta de certeza referente a estas preguntas fundamentales, las religiones y las culturas le ofrecen distintos cuentos (mitos), que tradicionalmente se han considerado como falsos; A pesar de ello, estos cuentos tienen una función eminentemente pedagógica en la cultura, pues se encargan de formar el carácter individual y social de los grupos humanos a través de los valores contenidos en ellos.

Por ejemplo, en nuestra cultura el respeto a las leyes es uno de esos valores con los que hemos sido formados, el cual tiene su origen en el mandato que Dios le dio a Adán y Eva referente al consumo del fruto prohibido; ya que Dios al ordenarles “no comerán de ese fruto” les estaba diciendo a la vez, que había una ley que debían respetar. Con este ejemplo busco mostrar cómo los mitos regulan la vida de los individuos de una comunidad a través de los valores que contienen.

Sigmund Freud, considerado el padre del sicoanálisis, hablando de las normas necesarias para la vida en comunidad afirmo que “nuestra especie ha pagado por el progreso el elevado precio de sacrificar la vida instintiva y reprimir la espontaneidad”. Aunque en este escrito nos centramos en la idea del progreso y no en el progreso como tal, quiero resaltar

lo difícil que resulta para el individuo abrir caminos alternos a los propuestos por la cultura; ya que esta ejerce presión sobre el individuo, si intenta apartarse del camino establecido o de las normas por ella aceptadas.

La idea del progreso que estamos considerando lleva implícito un concepto tomado del ámbito de la física: es el concepto de potencia. Este concepto valora el progreso como producto o resultado de la cantidad de trabajo realizado en un tiempo determinado, de manera que una cultura acostumbrada a concebir el progreso como incremento, valora más la cantidad que la calidad, el tener que el ser, los números que las letras.

La importancia de la idea del progreso está en la reflexión que se haga de la idea y no en la idea misma, ya que las acciones individuales y colectivas del ser humano dependen de la concepción que cada persona tenga de esta idea. La invitación que hago es a valorar el progreso no sobre sino desde la equidad, lo cual implica reconocer que las teorías que sobre el origen del hombre existen son tan validas como la presentada por la tradición cristiana. Gerleocar1311@hotmail.com