Por: Alonso MORILLO RICAURTE. Opinión

Las redes sociales dicen, hacen y deshacen. Es un bombardeo de información, comentarios, críticas, politiquería, argumentos, viajes, fórmulas médicas, recetas de cocina que en su mayoría constituye las llamadas Fake News, es decir, noticias falsas.

El hábito de utilizar el celular y la tablet se disparó durante la cuarentena originada por la pandemia de la COVID-19. Estadísticas internacionales señalan que un joven desplaza el dedo sobre el celular hasta 85 veces al día para enterarse de lo nuevo que recibió.

Para aplacar un tanto esa costumbre tecnológica psiquiatras y psicólogos, durante un foro en Bélgica, han concluido que llegó la hora de cambiar de conducta, con la recomendación de apagar sonidos de notificación durante buena parte del día y establecer un horario para mirar el material recibido, evitando así que a cada aviso sonoro se acuda al aparato comunicador.

“Y ustedes están utilizando las redes para difundir estos comentarios”, considerarán varios lectores. Sí, pero con criterio ético y para suplir la circulación – por ahora- de la edición impresa de EL OBSERVADOR. Y para echar manos de la tecnología de información contemporánea, con muy buenos resultados, pues estamos teniendo un promedio de 2.500 visitas diarias a nuestra versión en la red en elobservador.co

Y refiriéndonos al periódico EL OBSERVADOR de Sabana Centro, en breve retomaremos la tarea de entrega de la última edición impresa interrumpida por el confinamiento, la edición especial número 70, tras siete años ininterrumpidos de labores. Dicha edición de colección trae el resumen de las noticias más importantes regionales, nacionales e internacionales desde 2013, registradas en el periódico, y un artículo súper especial sobre los sucesos que serán noticas en Sabana Centro los próximos años.  Esperamos que en el inmediato futuro, se dé la posibilidad de la reaparición impresa, ya que el lector prefiere, “periódico en mano”.

Volviendo a las redes, las Fake News relacionadas con medicamentos que equivocadamente recomiendan contra el coronavirus, han tenido tal circulación que han originado desabastecimiento total de medicinas utilizadas para otro tipo de enfermedades. Bien podría el Ministerio de Salud controlar que todo medicamento no confiable para la pandemia, se expenda bajo fórmula médica.

Terminó la cuarentena obligatoria, tiempo que bien se hubiera aprovechado para adelantar obras de infraestructura que está requiriendo Cajicá, verbi gracia el taponamiento de vallados existentes en varios barrios los que representan un peligro para peatones y conductores. Ya se ha iniciado la construcción de reductores de velocidad, seguramente se hará el respectivo mantenimiento y señalización de los existentes. Cajicá, después de cinco meses de cuarentena, merece nueva vida.

y el meme de la semana.

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