El verde, cuestión de salud pública y calidad de vida

El ecologista Santiago Ribon explica que son corredores biológicos y su utilidad en lugares, como Cajicá, que están perdiendo sus zonas verdes.

Clemencia López

Columnista*

 

Con la inquietud como ciudadana por sensibilizar a la comunidad sobre lo que puede pasar con nuestro territorio en la revisión del PBOT y con la esperanza de que para cada habitante se conserven o se amplíen los espacios verdes (que fue lo que nos motivó a tomar la decisión de vivir en Cajicá); confiando en que estamos a tiempo de llevarlo a cabo, presento la siguiente entrevista.

El Observ@dor (E.O.): ¿Quién es Santiago Ribon?

Santiago Ribon (S.R.): Soy un ecologista sensible que vivió y fue educado en el campo y un gran nostálgico de una naturaleza en equilibrio, en biocenosis, o sea, en donde todos los ciclos naturales funcionen y un gran preocupado por el hecho de que a nivel global se esté destruyendo el planeta y por lo tanto todos debemos actuar a nuestra manera.

E.O.: ¿Cuál es la importancia del verde?

S.R.: Radica en que el ser humano tiene genes verdes desde su vida cazadora y recolectora; de repente se industrializó, se empezó a urbanizar, frustrando así esos genes verdes.

Hoy en día es usual encontrar gente que no ha salido de sus barrios, que no sabe cómo es una mata de café, no ha olido el aroma de una flor, esas persona tienen sus genes verdes más afectados y las enfermedades que se conocen ya oficialmente son el “síndrome de deficiencia de naturaleza” que se ve sobre todo en los niños, la falta de concentración, que no tienen un equilibrio normal y también la solastalgia, que es una sensación de angustia que uno sufre al ver el medio natural alrededor de uno afectado por la destrucción de esa misma naturaleza y uno sin poder actuar.

E.O.: ¿Qué le motivó a hacer una propuesta de cinturones verdes alrededor de las ciudades?

S.R.: El problema del alejamiento del hombre urbano de la naturaleza, creen que una ciudad grande es mejor que una ciudad pequeña y se dedican a urbanizar y en el afán de urbanizar ocupan terrenos destinados al esparcimiento mental y físico de la población, el cual se hace en áreas verdes.

Esto es la filosofía, y el eslabón es la Reserva Forestal Thomas van der Hammen que conecta los cerros orientales y el río Bogotá generando un corredor de biodiversidad. Así mismo sirve como pulmón para los vecinos, controlar la expansión urbanística desordenada y la conurbación.

 

Los cinturones verdes evitarían la conurbación de nuestros municipios

Los cinturones verdes evitarían la conurbación de nuestros municipios

E.O.: ¿Qué es conurbación?

S.R.: Ejemplo entre Chía y Cajicá: es cuando un municipio se une a otro municipio y ya no se ve la diferencia entre uno y el otro porque se pierde el límite, no se pueden trazar fronteras como alambre de púas entre ellos, pero sí se debería tener un cinturón verde o por lo menos un corredor biológico por donde la fauna y el polen de los bosques pueda pasar; eso es lo mínimo que debemos lograr como seres civilizados, es tener un pedazo de naturaleza al lado nuestro que separe un municipio del otro.

E.O.: ¿Qué es cinturón verde y corredor biológico?

S.R.: Cinturón verde se refiere a un área entre 500 metros y 1 kilómetro que circunda una ciudad. El corredor biológico es un concepto más técnico; puede haber uno entre el jardín de tu casa y el jardín del vecino. Por ejemplo, si una ardilla puede saltar de árbol a árbol, eso es un corredor biológico.

E.O.: ¿Cómo diseñar un cinturón verde o corredor biológico en una ciudad ya establecida?

S.R.: Se requiere imaginación. Primero uno tiene que visualizar una ardilla que debe poder pasar de un bosque cercano a otro más alejado por un corredor biológico, entonces uno siembra árboles, pastizales, arbustos que se comunican entre ellos, ojalá acompañando un cuerpo de agua, un humedal, una quebrada, luego visualizar el paso del polen que gracias al viento y las aves permiten la fecundación de las especies vegetales, así como la dispersión de semillas.

E.O.: Imagino un cinturón verde o corredor biológico con árboles nativos como robles, raques, nogales, con pastizales, pero también con senderos para caminar a lo largo de vías o de cuerpos de agua, ¿es esto posible?

S.R.: Sí, claro, en las ciudades modernas pasan por encima de autopistas, por medio de puentes anchos que están completamente colonizados por bosques que se les ha puesto tierra y tienen humedad y allí crecen pastos, árboles de tal forma que la fauna pueda pasar de un lado a otro o también se pueden hacer túneles.

En caso de limitaciones por costos se pueden hacer ciclo rutas o senderos peatonales con áreas verdes. Si estas áreas son suficientemente amplias pueden haber sitios de contemplación del bosque, pedagógicos para concientizar a la juventud sobre el medio ambiente, centros para la tercera edad, pueden haber clubes sociales, hospitales, conjuntos residenciales y para otras actividades que pueden ayudar a proveer recursos para la construcción y mantenimiento de estas áreas verdes.

Lo importante es establecer cuánto puede costar y cómo puede ser financiada; mientras uno visualice, pero no la transforme en objetivos y planes de acción, pues no se logra, pero en un espacio de tiempo y con voluntad política sí se puede.

E.O.: ¿Cómo conseguir recursos para construir y mantener estas áreas verdes? ¿Cuáles, por ejemplo?

S.R.: Sí, claro, si el PBOT prevé la construcción de un hospital o club social o una universidad o urbanizaciones pueden haber varias alternativas: vía contribuciones, recursos predial del 1% que está por ley, también por proyectos para mitigación del cambio climático, captura de carbono, por responsabilidad social de las empresas y otras. Así mismo, a través del pago por servicios ambientales (instrumentos económicos diseñados para dar incentivos a los usuarios del suelo).

E.O.: Para el caso de los bonos verdes (captura de carbono), ¿es posible también unirse varios municipios vecinos para conseguir recursos?

S.R.: Si el área verde es suficientemente amplia y constituye una superficie como los cerros de Bogotá, uno puede negociar esa captación de carbono en el banco de los bonos verdes.

E.O.: En el caso de Cajicá, que tiene cerros tutelares sembrados hoy de eucaliptos, 7 quebradas y dos ríos, el Bogotá y el Río Frío, ¿es posible hacer cinturones verdes o corredores biológicos buscando garantizar la preservación de los recursos naturales y cumplir con las metas de desarrollo sostenible?

S.R.: Sí. La posición de Cajicá es privilegiada porque tiene una estructura ecológica principal envidiable. Para poner en valor ese sistema ecológico y hacérselo ver a la población es necesario asegurarse primero de que los bosques actuales deben comenzar a sustituirse y fomentarse las especies nativas que son refugio para la fauna sabanera. En segundo lugar, lograr que las quebradas y ríos que bajan de los cerros tengan una distancia mínima a lado y lado y estas sean reforestadas y que sirvan de corredores biológicos hasta los ríos Bogotá y Río Frío, o sea que tienen que atravesar el casco urbano, recuperarlas como lo que está haciendo Bogotá, con la visualización que algún día uno pueda volver a ver las quebradas que pasan por los pueblos como Villa de Leyva, donde éstas pasan por debajo de puentes, de calles, pero uno sabe que hay fauna que puede deambular del cerro hasta el valle del río que está más abajo.

E.O.: Para nadie es un secreto que todo lo que son las rondas de las quebradas y ríos pasan por propiedades privadas. ¿Cómo recuperar esas rondas?

S.R.: Primero, las rondas son públicas. Esto es un trabajo de la comunidad, el Concejo y el alcalde. Es visualizar la belleza que puede ser eso como paisaje para el municipio, porque al fin y al cabo el hombre busca la belleza, lo importante es que sea una belleza para el bien común y no una cosa privada.




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