San Bosco: Compromiso Social en Nemocón

Un compromiso social que traspasa las fronteras, una locomotora de oportunidades y transformaciones sociales.

En el municipio de Nemocón, la Fundación Servicio Juvenil Institución Educativa Bosconia lleva el mensaje humanizador del Padre Javier de Nicoló por medio de diferentes programas académicos y técnicos como Artes Plásticas, Mecánica Industrial, Mecánica Automotriz, Electricidad Residencial, entre otras; contribuyendo a que niños, niñas, jóvenes del sector y aledaños, como Zipaquirá y Cogua, persigan un proyecto de vida digno.

En entrevista con El Observ@dor, César Hutchison -Coordinador Académico de este plantel educativo mixto nos cuenta sobre las proyecciones, logros, historia, y por supuesto, la gratificación del buen servir de este hogar, una familia que tiene los brazos abiertos para toda la comunidad.

El Observ@dor: ¿Por qué se describen como una casa de puertas abiertas?

César Hutchison: Bueno, porque tiene que ver con el ecosistema salesiano, el cual está pensado de la siguiente manera: toda obra salesiana debe ser una casa que acoge, una parroquia que evangeliza, un patio que educa en la amistad donde se hacen amigos, debe ser un taller para la vida.

E.O.: ¿Cómo nace la Fundación Servicio Juvenil Institución Educativa Bosconia?

C.H.: La Fundación Servicio Juvenil Bosconia lleva su nombre en razón a un sacerdote italiano llamado Juan Melchor Bosco Occhiena, quien fue nombrado por la iglesia católica como santo y patrono de los jóvenes, nacido en Turín, Italia, en plena época de la revolución industrial. El contexto histórico de la vida de San Juan Bosco marcó un hito fundamental, debido a que él tuvo que vivir en carne propia las transformaciones sociales que trajo consigo el proceso de la revolución industrial, donde los jóvenes y hombres adultos tuvieron que verse forzados a un desplazamiento de lo rural a lo urbano en aras de conseguir sostenimiento para sus familias, empleándose en empresas manufactureras.

Cuando Don Bosco ve esta realidad, empieza a ver en su vida de sacerdote que las familias y los jóvenes no tienen un espacio para desarrollar sus potenciales y capacidades sino que prefieren trabajar en vez de asistir a los centros de formación, que para su época eran bastante costosos, y empieza a hacer una reflexión enfocada a una construcción de la familia. Bajo estas situaciones emprende su obra social tratando de crear unos espacios semi-internados donde los jóvenes podían ingresar de manera voluntaria para recibir conocimientos que los formaran para la vida y el trabajo.

Luego de mucho tiempo, quien traería esa misión de San Juan Bosco sería el padre italiano Javier de Nicoló, quien llega a Colombia más o menos después de la Segunda Guerra Mundial y decide organizar una fundación; es esta, la Fundación Servicio Juvenil Bosconia, para atender precisamente como lo hacía Don Bosco a niños y niñas de la calle. Cuando trae este programa novedoso al país, el gobierno empieza a orientarse con él sobre el método educativo llevándolo a abrir esta fundación en 22 casas distribuidas por diversas zonas de la nación como Bogotá, Barranquilla, Cali, Medellín, las cuales hace algunos años se atendían en convenio con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y las Secretarías de Integración Social.

En esta casa concretamente ubicada en Nemocón, pedaje Casa Blanca, funcionó por casi 8 o 12 años un internado del ICBF que inicialmente acogía niños pequeños en situación de abandono, pero debido a muchas de las reformas y políticas que maneja el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar empezaron a mezclar muchachos de extra edad, con problemas de adicción a sustancias psicoactivas. Esto hizo que el ambiente se fuera deteriorando porque no se tenía el personal capacitado para atender estas situaciones.

Pasaron algunos años, el padre Javier decidió volver a los orígenes de San Juan Bosco, terminó el convenio con el ICBF y se decidió abrir la Fundación Servicio Juvenil Institución Educativa Bosconia, este renacer de la casa.

E.O.: ¿Qué brinda la institución en términos académicos y comunitarios para la formación del estudiante?

C.H.: Ofrecemos competencias genéricas, el estudiantado debe saber leer, escribir, entender la ciencia con su entorno y uso para mejorar las condiciones de vida. El estudiante debe ser un crítico social por esencia, entender lo que pasa en la realidad política, social y económica de la nación. Debe ser un buen cristiano, ciudadano, que con esa formación humanística haga lo que muchos han llamado educación emocional para no agredir al otro, para aprender a valorar y crecer en autoestima.

E.O.: ¿Qué tiene de diferente la Institución Educativa Bosconia a otros planteles educativos del municipio o aledaños a este?

C.H.: La institución ofrece todo el modelo de educación formal de grado 6º a 11º de bachillerato. Tenemos el programa de educación para el trabajo y desarrollo humano, está abierto para todos los que tengan aprobado su noveno grado y deseen empezar el ciclo de educación superior. También el paquete de bienestar que le ofrecemos a las y los estudiantes, donde se incluye transporte y alimentación garantizada, no se piden útiles innecesarios, se pide un cuaderno para llevar apuntes y del resto apoyamos con nuestra biblioteca y ludoteca. Nuestros muchachos estudian todos los días, muchas veces estan mejor aquí que en sus casas debido a las problemáticas sociales que manejan.

E.O.: ¿Qué proyectos tiene a largo plazo?

C.H.: El proyecto número uno a nivel institucional es que en la casa se siga construyendo eso que nosotros denominamos “espíritu de familia y espíritu salesiano”. A nivel educativo, ser un hogar con proyección humana que acoja a todos los jóvenes de la zona y a las niñas, porque precisamente el proyecto se modificó para ser una institución mixta con el fin de beneficiar a ambas poblaciones y efectivamente así lo hemos hecho.




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