Consumir desesperadamente e innecesariamente.

Imagen tomada de www.vivetuempresa.com

Por: Edward Johnn  Silva Giraldo. Psicólogo.

 

El título de este escrito resultó luego de escuchar la canción “Si tú quisieras”, del cantautor español Pedro Guerra. La letra del coro dice: “Y consumir, consumir, desesperadamente, consumir, consumir, apasionadamente, consumir, innecesariamente, consumir, consumir, determinantemente, consumir, consumir, voluptuosamente, consumir, insolidariamente”.

En la misma línea, Pedro Guerra compone la canción “El circo de la realidad”, y agrega que en “el circo de la realidad se desinforma de la realidad, todo se compra, en realidad”; “la gente piensa que la realidad es el deseo de la realidad y todo vale, en realidad”.

Por lo anterior, el hábito empedernido de acumular por acumular ha sido denominado como el síndrome de Diógenes, el cual se define como la acumulación de grandes cantidades de basura y desperdicios domésticos. Sin embargo, la cultura de la acumulación en la sociedad actual no se limita a la acumulación de objetos, ya que también se consume publicidad, seriados, noticias y promesas. A continuación se presentan las siguientes formas de consumo:

•          Consumir publicidad: el publicista e inventor de la teoría de la propaganda Edward Bernays, señaló en 1928 que el éxito publicitario se dio gracias a las técnicas modernas de manipulación colectiva que empujaban a la gente a comprar.

 

¿Hoy la publicidad nos empuja sin darnos cuenta a comprar algo que no necesitamos?

•          Consumir seriados: el filósofo surcoreano Byung-Chul Han, señala que el consumo de vídeos y películas genera atracones de series, pues uno queda indigestado de información mirando la pantalla como un pasmado hasta perder la conciencia. En este sentido, el ejercicio de ver televisión es meramente acumulativo. Es decir, solo se cuenta el número de películas vistas, pero no cuál es el mensaje central.

•          Consumir noticias: El escritor Eduardo Galeano, señaló que cuanto más nos informamos más ignoramos. Por ejemplo, como el televisor es el miembro más importante de la familia, a través de las noticias se vende la idea de que el nivel de vida se mide a través del nivel de consumo y la calidad de vida se mide por la cantidad de cosas que se adquieren. ¿Será que hay personas que creen que la realización personal depende de su capacidad de consumo?

•          Consumir naturaleza: Eduardo Galeano advirtió que al paso que vamos, se va a privatizar también el aire, y ya vendrán los expertos a explicar que quien no paga por el aire no sabe valorarlo y no merece respirar. En la misma línea el escritor y poeta español Pedro Casaldáliga señala lo siguiente “Es verdad que más vale enseñar a pescar que regalar pescado… y de nada sirve enseñar a pescar si los ríos han sido envenenados o vendidos”.

En conclusión, actualmente se concibe el consumo como punto de referencia para medir el progreso y el éxito de las personas. Sin embargo, al consumir des- esperadamente e innecesariamente, se puede correr el riesgo de acumular por acumular grandes cantidades de basura que solo aumentan la sensación de vacío. 




Translate »