El Clásico RCN 2017 se despidió de tierras cundinamarquesas

  • Con más de 150 ciclistas que portaban la tradicional camiseta de Café de Colombia, se rindió homenaje a Lucho ‘El Jardinerito’ Herrera, en tierras facatativeñas.

 

(Cundinamarca, 28 de septiembre de 2017). En la edición 57 de unas de las competencias más importantes del país, Cundinamarca albergó a los 20 equipos que se disputan el campeonato.

 

La cuarta etapa de 128.8 km, cubrió la ruta La Dorada-Honda (Tolima)-Puerto Bogotá-Guaduas-Villeta-Albán; por primera vez una torneo de esa envergadura llegó a la tierra de Chirgua, dejando como campeón al ecuatoriano Jonathan Caicedo, del equipo Strongman-Formesan con un tiempo de 03h 59′ 18”.

 

La quinta etapa arrancó en el parque de La cultura en Tocancipá, pasando por los municipios de Gachancipá, Chocontá (Cundinamarca), Ventaquemada , Tunja, Paipa, Duitama, Tibasosa y culminando en Sogamoso (Boyacá). Allí luego de 171.1 km de recorrido y una carrera muy accidentada;  el equipo Medellín Inder–Éxito, ganó la etapa con una excelente participación de Weimar Alfonso Roldán Ortiz.

 

En el sexto día de la competencia, el turno fue para los municipios de Paipa, Tunja, Villa de Leyva, Sutamarchán, Tinjacá, Chiquinquirá, en Boyacá, Capellanía, Ubaté, Zipaquirá y Cajicá (Cundinamarca). 227 kilómetros marcaron el triunfo en la etapa para Luis Felipe Laverde del equipo Coldeportes–Zenú y dejó en el liderato de la general al facatativeño de nacimiento pero soachuno de corazón, Wilson Alexander Marentes Torres, del equipo Empresa de Energía de Boyacá – Ebsa.

 

Hoy la séptima etapa arrancó desde Fusagasugá, tierra del ‘Jardinerito’ Lucho Herrera, inspiración para cientos de ciclistas y quien tras lograr el primer triunfo en la Vuelta a España en el año de 1987 le mostró al mundo que Colombia y Cundinamarca existían, y que en la región se estaban gestando grandes deportistas.

 

Con aplausos, ovaciones y la tradicional camiseta del equipo icónico de aquella época, ‘Café de Colombia’ y la camiseta de puntos rojas, el Jardinerito con la misma sencillez de siempre, agradeció a Dios, permitirle inyectar un poco de ese amor y pasión a las nuevas generaciones y demostró que aunque ahora está pedaleando por la batalla más importante, la de su propia vida, su sonrisa seguirá brillando, iluminando los corazones de toda una nación.