¿Un barco a vapor navegando por Sopó?

El Concejero señor José María Torres – 1895

Por: Andrés Olivos Lombana. Historiador.

La tarde del 10 de agosto de 1895 se reunió en sesión el Concejo Municipal de Sopó. En ese día se presentó la siguiente proposición, en extremo insólita para quien la lea más de un siglo después: “El Concejero señor José María Torres propuso -y fue acordado- elevar una manifestación al señor Gobernador, a fin de que dicte una resolución para extinguir el privilegio con que navega el evaporita del señor Pedro Pablo Calvo, porque este ha causado constantemente daños en el puente denominado del Espino; puente que hace intransitable, estando caído, la vía que de esta población conduce a Zipaquirá, y que dicho vapor ha derrumbado en otra ocasión este puente, y hoy que a costa de mil trabajos se ha levantado y está prestando servicio al público, ha vuelto a dañarse por causa de aquel aparato”.

¿Cómo es posible?, ¿en 1895?, ¿de vapor, y navegando en aguas de la jurisdicción del Municipio de Sopó?, y ¿qué hacía por allí?

Con base en la revisión de las ordenanzas de la Asamblea de Cundinamarca (años 1889, 1890 y 1893) se ha podido saber que el señor Pedro Pablo Calvo Umaña obtuvo el privilegio de la navegación a vapor por el río Bogotá, en jurisdicción de los municipios de Sopó, Zipaquirá, Cajicá y Chía, para transportar carbón mineral de las minas de la Hacienda de Verganzo, situada en Tocancipá hasta el Puente del Común, por privilegio que la Asamblea de Cundinamarca le concedió para embarcaciones de vapor, electricidad, y a sirga (sic) o remolque entre las poblaciones de Sesquilé y Soacha (Salto del Tequendama).

“Este servicio -según Enrique Ortega Ricaurte- terminó en la época de la guerra de los mil días y fue de gran utilidad a los hacendados de Sopó quienes transportaban sus cargas y equipajes por aguas del gran ríos sabanero”.