40 años de la obra del Maestro Villa.

40 años de la obra del Maestro Villa

Por:  Alonso Cajicá

 

Este año se cumplen 40 años de la obra del artista plástico, Iván Villa Arango, nacido en Bogotá, pero radicado hace más de tres décadas en el Municipio de Cajicá.

Iván Villa vivió su infancia y juventud en el barrio Usaquén, por la época en que el barrio estaba rodeado de extensas praderas verdes donde pastaban vacas y caballos. Él cuenta que de estudiante sacaba notas muy regulares, pues, cuenta “me dedicaba en clases a dibujar en mis cuadernos, esa fue mi pasión temprana y por eso me costó mucho trabajo terminar mi bachillerato. Estudié y trabajé en publicidad algunos años, hasta que, por una circunstancia feliz, algún día un empresario me encargó unos bocetos que finalmente terminó comprándomelos; esa circunstancia me impulsó a dedicarme a la pintura, la pasión de mi vida; con paciencia y tesón me fui formando de manera autodidacta”.

“Durante mis 40 años de vida artística he pintado alrededor de 1.300 obras y realizado 55 exposiciones, la última de ellas en la Fundación Santafé de Bogotá -calle 119 con carrera 19-, entre el 2 y el 28 de abril de este 2018.

“Entre esas exposiciones recuerdo dos en particular: una en 2006 en el Club Tequendama de Bogotá, donde presenté mi primera muestra de caballos. La otra en 2008 en Villavicencio, que fue un encuentro con el paisaje y la cultura llanera. En estas dos exposiciones se sintetiza mi devoción por los caballos y los paisajes”. Aquí el maestro Villa interrumpe su relato y mirándome fijamente, como rebuscando en su memoria, recita este hermoso verso en homenaje de los Llaneros y sus caballos:

Despierto el ojo, la nariz hinchada,

la frente erguida, trémula la crín,

tascando el freno, el suelo golpeado,

la oreja atenta al eco del clarín.

Tal el noble caballo; y el llanero

mal vestido, tostado por el sol,

sacudiendo la lanza con la vista

clavada con el ejército español.

 

Cuatro han sido las temáticas recurrentes en la obra del maestro Villa: el bodegón, del cual dice: “allí mi aporte ha sido el costal campesino”; los portones de las viejas casonas y haciendas coloniales; la serie de amaneceres y atardeceres; y los caballos.  Sobre estos últimos el Maestro Villa evoca un dulce recuerdo de juventud: “Mi tío tenía caballos en el Country Club, en Bogotá, y yo siempre me las ingeniaba para ingresar a las pesebreras, me gustaba contemplar y acariciar esos bellos ejemplares que sintetizan la fuerza, nobleza e inteligencia… el primer caballo que pinté fue el famoso “Bochica”.

 

Sobre su historia y relación con Cajicá, afirma con nostalgia y satisfacción: “Usaquén se fue convirtiendo en una urbe moderna, pavimento y hormigón, me sentía cada vez más asfixiado y debí huir en búsqueda del verde, la arquitectura de nuestros pueblos sabaneros, los caballos y las plazas de mercado… todo eso lo encontré en Cajicá cuando llegué por primera vez, hace 34 años; monté mi estudio y galería en un pequeño local; después me trasladé aquí, a la calle cuarta.

 

En Cajicá he realizado dos exposiciones individuales en la antigua Casa de la Cultura y también participé en otras dos Exposiciones primavera. En 1987, cuando se celebraron los 450 años de Cajicá, por invitación del Alcalde Cavelier y del director de Cultura Octavio Munar, elaboré una carpeta de dibujos a lápiz con paisajes cajiqueños. En ese contexto se creó el Primer Taller de arte y pintura, en la Casa de la Cultura, donde dicté clases durante tres años”.

 

Luego de una pausa, el maestro Villa añade: “Vivo agradecido con Cajicá y con sus habitantes por la acogida que me han dado, aquí eché raíces con mi familia y como artista”.