Una fiesta en la luna.

Una fiesta en la luna

Por: Estudiantes del grado 5º  de primaria de la Fundación Casa Vieja – Cajicá  

Los niños de la Fundación Casa Vieja, de Cajicá, en compañía de la profesora Luz Mery Rodríguez. Foto Edilberto Devia. El Observ@dor.

 

Este cuento es producto de un taller literario que el periódico El Observ@dor llevó a cabo con los estudiantes del grado 5º de primaria de la Fundación Casa Vieja de Cajicá. Agradecemos a la Rectora de la Institución,  Gloria Guzmán  y  a la profesora de grado 5º, Luz Mery Rodríguez por su apoyo incondicional en este proyecto.

 

La imaginación y creatividad  fueron la tinta que utilizaron los niños de la fundación para contar su propia historia, para darle vida a su propio día del niño.  A continuación compartimos su relato:

 

John y Rosita,  son un par de amigos muy divertidos y curiosos. Rosita  tiene  la  piel cálida,  en su cabello se forman  finos remolinos de color negro  que sorprenden  a cualquier persona y con una energía tan positiva que siempre estaba segura  de sus aventuras  y pensamientos. Por otro lado, esta John un muchacho alto, de piel blanca y con ojos verdes, tan verdes  como el color de las montañas.

 

Ellos se la pasaban todo el tiempo pensando  en cómo realizar artefactos  de alta tecnología o  averiguando el sentido de las cosas en el planeta tierra,  pero algo les impedía hacer sus actividades completas: ¡ Las personas adultas les prohibían todo! Los niños y niñas  no tenían derechos ni deberes;  era imposible jugar, correr o hacer la mínima broma.

 

Fue una tarde cuando los dos amigos decidieron ir a caminar a la playa, de repente se encontraron  a una enorme y colorida tortuga ¡ una especie bastantemente rara! Ellos sigilosamente se acercaron a observar aquel  animal que estaba  enfermo,  fue cuando escucharon una voz  dentro de la tortuga que decía : “ ¡ Auxilio! ¡Alguien que me ayude!” En ese momento, los niños saltaron y tuvieron una sensación de gritar pero recordaban las palabras de las personas grandes :  ¡ustedes no pueden hacer nada! Así que decidieron no hacer ruido y ayudar aquella persona que pedía desesperadamente ayuda.

 

John, es un  niño muy arriesgado  y lo primero que pensó fue en hacer una mezcla de agua de mar con huevos para que la tortuga pudiera tomar ese bebedizo y  así, poder escupir aquel personaje.  Corrió a recoger un poco de agua del mar y le dijo a Rosita que fuera corriendo a su casa  y buscará dos huevos. La noche llegó y los niños estaba listos para empezar su operación salvavidas,  se acercaron a la tortuga lentamente para darle de beber su misteriosa pócima. La tortuga empezó a estornudar tan fuerte  hasta que vomito una gran bola de saliva.

 

De la labaza emergió  un niño que levitaba, con tres ojos en su rostro y un color de piel bastante colorido que cambiaba de acuerdo al clima y sus emociones ¡como un camaleón! Y en su cabeza utilizaba  un casco con antenas muy brillantes.

 

“ ¡Hola! Mi nombre es Stitch 22 y vengo de la luna”.

  • “¡ Mucho gusto! Nuestros nombres son John y Rosita” responde con miedo Rosita.
  • “ ¡No se asusten!  Estoy aquí porque  estaba viajando por el universo y mi nave tuvo una falla, por lo cual, decidí realizar una parada aquí en la tierra. Llegué a esta playa y me camuflé entre la arena porque tenia miedo de que me viera alguien y de repente, una tortuga me tragó como si fuera un poco de arena más”.
  • “ Entiendo” inseguro le responde John.

“  ¡ No se preocupen! Soy un niño extraterrestre y ya que estoy en la tierra, ¡me gustaría averiguar si en este satélite se promueven   los derechos y deberes  de los niños!

 

“¿ Derechos?”  con incertidumbre responde Rosita:  “los niños no tienen  derechos ni mucho menos deberes, eso es una palabra prohibida en la tierra”.

 

Al escuchar esas palabras Stitch 22 quedó asombrado, decidió ir con John y Rosita a la luna para que observarán que en ese satélite los derechos y deberes de los niños eran importantes.

 

Cuando llegaron a la luna, se encontraron con muchos extraterrestres iguales que Stitch 22 y ellos  estaban  jugando, pintando, corriendo, bailando y comiendo deliciosos helados llenos de cosmos de estrellas.

“ ¡ Aquí nosotros celebramos el día universal de los niños!” Alegre le responde Stitch 22 a sus invitados.   John entró en pánico y muy agresivo le responde: “ ¡ No estoy de acuerdo! Si fuera así, en la tierra también se celebraría”  entonces empezó una discusión entre los extraterrestres y los  humanos sobre el día de los niños.

 

Luego de un debate tan fuerte John, Rosita y Stitch 22 decidieron ir por todo el universo para saber si existían los derechos y deberes de los niños, recorriendo planeta por planeta.  Se subieron en un auto con los últimos avances tecnológicos, escuchando a todo volumen música moderna con el propósito de llamar la atención de todo el universo, para que entendieran que ellos venían a  defender  y proteger los derechos  y deberes de todos los niños.

 

Después de su recorrido, comprobaron que en el único lugar donde no existían los derechos y deberes era la tierra. John,  Rosita  y Stitch 22  decidieron  hacer una marcha con bombas, dulces, comparsas  y una invasión muy colorida para llegar a la tierra con el propósito de  hablar con todos los presidentes corruptos.

 

Después de una larga conversación,  los presidentes  entendieron que los niños y las niñas son lo más importante de la tierra y de todo el universo.  Por eso se les debe amar, proteger y reconocer sus derechos y deberes.  Fue así que entre todos decidieron hacer una gran fiesta en la luna  invitando a grandes celebridades del universo, animales y hasta la misma tortuga que había comido a Stitch 22   con el objetivo  de  conmemorar el día de los niños y niñas.

 

¡Y colorín , colorado… los niños han reinado!