Una de las primeras tomas de agua de Cajicá solo funciona en un 20%

Cajicá siempre contó con una toma de agua capaz de saciar las necesidades de los ciudadanos. No obstante, hace 15 años, la contaminación ambiental y los problemas técnicos generaron casi su extinción.

 

TOMA

Los bellos paisajes con árboles, arbustos y flores rodean una de las primeras tomas de agua de Cajicá, ubicada en el Molino de la Concepción, vía Tabio. Esta fuente, que permitió la distribución de agua para saciar todas las necesidades con las que contó el municipio durante 45 años, hoy sólo funciona en un 20%.

 

Hace 15 años, la toma de agua fue deshabilitada en Cajicá y su función la reemplazó el Acueducto de Bogotá, debido a las fugas de agua y al poco caudal, es decir, el escaso flujo del líquido que llegaba a la región, provocado por la contaminación ambiental que estremecía y estremece al río Frío.

 

Sin embargo, en veredas como Chuntame y Canelón, los agricultores aún siguen utilizándola. “Esta toma es muy importante para los campesinos de la zona, pues de allí extraen el agua para rociar sus cultivos”, afirma Gonzalo Duque, uno de los habitantes del sector, al notar la utilidad que tiene este acceso de agua, que aunque no es potable, permite el riego de hortalizas y el crecimiento de las cosechas.

 

El funcionamiento de esta fuente es posible gracias al trabajo que realiza una bocatoma ubicada en el río Frío, que se encarga de captar y explotar de forma adecuada el agua disponible. Posteriormente, una motobomba impulsa y conduce el líquido al Molino de la Concepción, donde, por medio de tuberías, los habitantes acceden a él.

 

“El mantenimiento de la toma de agua es llevado a cabo por la Alcaldía, en compañía y colaboración de los agricultores”, afirma Luciano Pachón, notificador de vallados de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Económico, al explicar los decretos existentes en el POT (Plan de Ordenamiento Territorial) que garantizan la limpieza dos veces por año de la toma.

 

La correcta distribución y manejo de los recursos hídricos, no sólo evitarán su desperdicio sino su contaminación. Por tal razón, el agua, que permite la supervivencia y el bienestar humano, debe ser protegida, pero asequible a las comunidades que lo requieran. La toma de agua es el vehículo que permite esta labor, de ahí la necesidad de su preservación.




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