Zen.atrium, más allá del NaCl .

Cultura ZIPAQUIRÁ

Gustavo Morales, Alberto Benavides y John Jairo Restrepo

 

En un territorio que emana historia, Zen.atrium es “UN ESPACIO PARA LA CULTURA Y EL ESPARCIMIENTO” que ratifica a Zipaquirá como una caja de sorpresas, referente del sincretismo entre modernidad y tradición.

 

Por: Liliana Castillo

 

Siglo XVI, el cronista y explorador sevillano, Juan de Castellanos, describe a Zipaquirá como una importante granjería, al interior de la provincia de Cundinamarca, altamente popular, a la cual acudía gente de todas partes a comprarles la sal que hacen del agua. 500 años más tarde, ese mismo municipio salinero sigue recibiendo numerosas visitas; esta vez por cuenta del turismo y las actividades asociadas con el producto insigne de lo que a simple vista, solo parece una reacción química entre una base de hidróxido y un ácido-clorhídrico.

 

Más que Cloruro de sodio

En la esquina de la Avenida Cortés Lee, -antes sede de La Cruz Roja- se encuentra uno de esos lugares difíciles de imaginar en la zona. En medio de casas de fachada antigua, reminiscencia de un pasado antes de la urbanización desmesurada, se destaca Zen.atrium, centro de cultura y arte dedicado a la enseñanza y difusión de variadas manifestaciones: gastronomía, idiomas -inglés, italiano, francés y alemán-, barismo, tertulia y hasta el emprendimiento y las finanzas.

No es casualidad que Zen.atrium  se erija en la calle que conmemora la vida y obra de Carlos Cortés Lee (1859-1928), sacerdote zipaquireño, orador elocuente, erudito  y destacado profesor.

“La educación no es como una fábrica donde todo el mundo es igual, donde no se llega a la persona, a sus intereses, ni que acompañamiento específico requiere”, asegura Marcel Hofstetter, el director de Zen.atrium economista bogotano de origen suizo-catalán, quien tras sus experiencias en el mundo de la academia decide ejecutar su proyecto  educativo donde priman los intereses de los estudiantes, sus gustos, aptitudes y habilidades particulares: “Aquí no se deja atrás a nadie”, concluye Hofstetter.

Marcel Hofstetter y Eleonora Lozano

 

Restauración que habla

La idea nace en 2010 sin embargo, deben transcurrir otros 2.555 días para que la antes Casa de la Cruz Roja, lograra su metamorfosis. Algunos visitantes, hoy con más de 50 años, quedan impactados con la remodelación. Varios de ellos alcanzaron a llamar “hogar” a la casa ubicada en la Calle 3 # 9-10, la cual sirvió no solo como sede de la afamada organización internacional sino como vivienda multifamiliar.

Cuando el inmueble fue adquirido por los dueños de Zen.atrium se encontraba en alto grado de deterioro, casi a punto de arruinarse. Las apropiadas adecuaciones arquitectónicas y locativas, llevaron a sus gestores a enriquecerla con más servicios, como si la misma casa exigiera otras apropiaciones. “La idea inicial era crear un centro de finanzas y de economía pero cuando empezamos a remodelar, descubrimos el ducto de la chimenea original y eso hizo que el proyecto migrara hacia el tema gastronómico”, comenta Marcel.

Encuentro Zen

El nombre del lugar se deriva de dos elementos: Zen, el cual no alude solo a la búsqueda  de la sabiduría, más allá del discurso racional ligado a las letras y las palabras, sino a la experiencia de la paz y la reflexión armoniosa. Y Atrium, espacio que propicia el encuentro y el diálogo. “Buscamos que nuestros estudiantes hallen elementos de paz y sosiego; en la cocina, por ejemplo, este es factor básico. Si uno esta intranquilo eso se refleja en el plato”, enfatiza  Marcel.

La Z, última letra del abecedario, no pasa por alto. Simboliza un pedacito de Zipaquirá; pueblo al que llegaron atraídos Marcel y su esposa Eleonora -también académica y entusiasta del arte-, en parte por su crecimiento poblacional y económico del municipio, y accesibilidad, pero fundamentalmente por la riqueza humana de sus habitantes, y sus valiosas tradiciones e historia.

Un museo dentro de otro museo

Zen.atrium invita al arte, es un pequeño museo en sí mismo. La hermosa marquesina estilo europeo, la preciosa ventana de corte mudéjar, las modernas luminarias que contrastan con el estilo colonial de la casa, el mobiliario de los salones, la barra de café de diseño exclusivo para Zen.atrium por Urs. J. Schmid, la cafetería, la conservación de las ventanas originales, los detalles sutiles trazos, que no riñen con los elementos clásicos de la casa, más bien se complementan.

Agregamos dos consejos al lector: Primero, no olvide visitar la exposición que se extiende hasta el 6 de julio. Puntillismo y Arte abstracto, del maestro Alberto Benavides, quien ha montado sus obra en escenarios tan destacados como la Salled de Expositions de Ville Pinte;  Museo Bonn, en Hamburgo Alemania y más recientemente en el municipio de Cajicá, como parte de la beca itinerante de IDARTES. (Verse por favor invitación en página 20).

Segundo: revisar la oferta en cursos de idiomas y gastronomía, talleres, seminarios, y otros servicios culturales en www.zenatrium.com o en sus redes sociales.