Yoga, reconciliación y paz

Por Luz Stella Ortiz Rodríguez *

 El yoga es la oportunidad de entrar en una dimensión personal. Se dice que yoga es unión, pero ¿unión de qué? De mente, cuerpo y espíritu, y esto no es más que la resolución del ser.

Es la disciplina que nos impulsa de una manera positiva a reactivar quien realmente somos y no como nos ven los otros o como queremos ser vistos. Nos mueve a redireccionar nuestra energía vital en pro de nuestro bienestar e incluso el de los demás. Nos lleva a niveles de conciencia, donde el acto presente es determinante para que lo que fue se transforme en energía positiva hacia el futuro, sea este cercano o lejano.

Así la calma, la mente en reposo -en estado de quietud-, se revierte en movimiento y energía vital que se expande no solo por el cuerpo físico, sino que trasciende a niveles de autosanación, autocontrol y autodeterminación de las cosas.

 

 

 

 

 

 

Tres vertientes

Hay tres vertientes fundamentales dentro de la práctica y la filosofía del yoga: se trata de la respiración (practicada correctamente), la meditación (mente en calma) y las posturas físicas o asanas (meditación en movimiento). La conjunción de estos tres pilares no solo nos benefician en cuanto al mantenimiento o desarrollo físico de nuestro cuerpo, sino que nos provee de una inteligencia emocional y espiritual a la hora de resolver conflictos o enfrentarlos. El llamado estrés o trabajo bajo presión, las vicisitudes a la orden del día del tipo familiar, económico, relaciones interpersonales y de pareja, etc., adquieren otra dimensión en cuanto que mente, cuerpo y espíritu se alinean con el espacio exterior.

Es decir, mundo interior y exterior se relacionan de un modo distinto mediado por la mente en control, capaz de dilucidar el origen o la fuente del conflicto subyacente. Por ello el yoga ha sido fundamental en procesos que tienen que ver con la construcción de la paz, por ejemplo. Cada vez más en escuelas, empresas o instituciones se preocupan por mantener la idea de ‘cuerpo sano, mente sana’ y es a través de la práctica del yoga donde se reconcilian muchos de nuestro miedos, inseguridades, agresiones y demás aspectos insospechados de la personalidad para dar paso a la autoconfianza, a la creatividad, a la voluntad de realizar los propios sueños o metas, a la aceptación del otro, al respeto por las diferencias, siendo esto a lo que se debe apuntar como país, como familia y como seres humanos.

 Instructora de yoga en La Casa de los Colores

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