Una voz incisiva y llena de humor negro: las charlas de Antonio Ortuño en la FILBo 2019.

Antonio Ortuño (Foto: Isabel Wagemann)

El ganador del V Premio Rivera del Duero y Premio Bellas Artes de Cuento Hispanoamericano 2018 por La vaga ambición conversará en la Feria Internacional del Libro de Bogotá sobre cómo vierte sus ideas más íntimas del mundo en su obra.

 

Hijo de inmigrantes españoles, Antonio Ortuño (Guadalajara, 1976) comenzó su carrera literaria pisando fuerte. Su novela El buscador de cabezas (2006) fue elegida por el diario mexicano Reforma como el mejor libro debut del año, y en 2007, con Recursos humanos, fue finalista del prestigioso Premio Herralde de Novela. Aunque suele ser comparado con autores como el francés Michel Houellebecq, por su estilo narrativo punzante, Ortuño se inclina más por autores como el novelista británico Evelyn Waugh, de quien dice incorporar su “burla íntima” hacia las estructuras sociales.

 

En la narrativa del mexicano, quien actualmente vive en Berlín por una residencia artística, existe un pálpito común: el de la gente frustrada e incapaz de integrarse a una sociedad alienante. El buscador de cabezas, por ejemplo, cuenta la historia de un joven fascista, enamorado de una fotógrafa punk, que cuestiona su lealtad ideológica cuando un grupo totalitario asume el poder en su país. Recursos humanos, mientras tanto, atestigua la batalla de un empleado de oficina por bajarle la butaca a su jefe, acudiendo incluso a estrategias terroristas.

 

En Olinka (2019), su más reciente novela, se sumerge en la crisis de un clan empresarial de Guadalajara, que enrostra la corrupción creciente de los proyectos inmobiliarios mexicanos. Allí Ortuño expone una tesis: la gentrificación y el dinero sucio van de la mano.

 

Sobre la manera en que desnuda sus pensamientos más íntimos del mundo, el mexicano conversará con Carolina Sanín y Humberto Ballesteros el sábado 27 de abril. La charla, titulada Notas sobre la vulnerabilidad (I), que pretende poner en discusión el frágil límite que hay entre la autocomplacencia del autor y el verdadero arte literario, se realizará a partir de las 2:00 de la tarde en la Sala Madre Josefa del Castillo.

 

Ese mismo sábado, a las 6:00 de la tarde, el mexicano ofrecerá otra charla en Prólogo Libros (Calle 67 No. 6-32), llamada El escritor no es un profeta. Esta propone crear un debate acerca de cómo se ha idealizado históricamente la figura del escritor y por qué es necesario bajarlo del pedestal.

 

Por último, vale la pena destacar la trayectoria periodística de Antonio Ortuño. Fue reportero, editor cultural y jefe de redacción del periódico Milenio y actualmente es columnista de El País (España) y Más por más (México). También ha colaborado con publicaciones La Tercera (Chile), Letras Libres (México) y Lateral (España).

 

Fragmentos de algunas de sus obras

 

“Me llamo Álex Faber. Mi padre solía repetirme que levantara la cabeza. Mi madre solía decir que cada hombre ha venido al mundo a luchar una guerra —entiendo que lo había leído en un calendario.

 

Yo, indudablemente, nunca leí aquel calendario, pero lo mismo perdí mi guerra. Fui un traidor, fui traicionado. Fui tiroteado y sufrí además el largo acoso que se depara a los proscritos. Llevo encima las marcas de un disparo, de unos dientes y de una desazón inagotable —porque también perseguí y acosé, también manché la punta de mi bota con la sangre de los hombres y reconozco haber cometido incluso la menor de las vilezas.

 

De la guerra perdida haré, pues, mi tema”. Fragmento de El buscador de cabezas.

 

“Lo llaman el apagón.

 

El blackout.

 

Despertar sin idea de dónde estás ni qué fue lo que pasó.

 

Y aquí estoy.

 

Comienzo con eso que no es poco.

 

Ay.

 

Un taladro en la cabeza”. Fragmento de El rastro.

 

“Los demás funcionarios que atendían el refugio para migrantes le hubieran ofrecido una cama, agua, alimento, algo de ropa recosida. Pero sabía Gloria que a la medianoche, cuando el hambre y la sed se dan por insolubles, un hombre no quiere paliar más apetitos que los de la carne o los que provocan los hábitos del vino, la yerba, el pegamento. Lo había visto con púberes casposos lo mismo que con abuelos”. Fragmento de La fila india.