El caldero político.

En nuevo año electoral. Revisando los pasados calderos, compruebo que todo ha cambiado: las tiendas de mi barrio Puente Vargas, en el centro de Cajicá ya no están; don Carlitos y la señora Sara ya no están con nosotros, partieron hacia la vida eterna, y solo queda don Gómez, el dueño de la tienda donde poca ´pola´ ya e vende, por aquello de la prohibición de venta de licor hasta las 10 pm., hasta las marcas envejecieron, se fueron de la mesa, es el caso de Bavaria

, ni por las esquinas una Costeña, a lo mucho una Poker La Cerveza, y qué de la chicha que vendían en las tiendas que fueron demolidas para dar paso al desarrollo urbano.

Lo más triste de todo, la cháchara política es la misma de hace cincuenta años: que fulano es un pillo, que el otro es financiado por un contratista y no le alcanzan los votos, que la señora quiere repetir, que a aquel no lo conoce nadie, que allá no dan un peso, menos ´pola´ y gallina.

Entre pitos y cornetas arrancaron las campañas, todos son lo mismo, lo úni- co que nos queda es votar por el menos malo, puliendo un poco nuestro léxico, ni por el ´putas´ repito alcalde, ya robó suficiente, cuándo el pueblo entenderá el poder del voto, elegir bien cambiará el rumbo de nuestra historia, o seguiremos en las mismas de Bolívar y Santander.

¡Qué viva el Bicentenario!

Y aquí paró oídos, en una conversación de un par de parroquianos escucho:

-Padrino tómese una Corona

-¿Cuál Corana? ¿no tiene una Pilsen?

-No, pero le tengo una Budweiser, que es más fina.

-¿Fina?, fina la campaña.

-¿Qué ha escuchado? Terminaron inscribiendo candidatura

-La de quién ahijado, cuente pues.

-La de don Juan, él de la ferretería.

-No chino, el Juan Petro.

-¿Y él qué tiene qué ver? ¿El que fue alcalde de Bogotá?

-No, el hermano, el que vive aquí.

-Y qué opina del Fabio

-Es un buen muchacho y gran técnico, lleva a cuestas una jaula con un lindo ´pajarito´.

Y continúa el chismorreo: – La Fabiola quiere repetir para seguir engordando los bolsillos.

-Y una tal María Teresa, ahijado

-¿Cómo dijo, María Teresa la de la agencia de viajes?

-No padrino, la exconcejala, la esposa del doctor de la leche.

-¿Quién pidió leche?, lo que el pueblo quiere es seguridad y el resto para cuándo: educación, equidad, tra- bajo, autonomía para seguir sien- do llamado uno de los pueblos que conforman la tan cacareada Sabana Centro, padrino.

-Eso suena muy bonito, pero creo que entre los cuatro en contienda no al- canzamos a ser un barrio más de Bogotá.

-¿Cuánto le debo, ahijado?

-Deje así, ¡no sea pendejo! -. Otra clásica frase de hace cincuenta años.

-Por eso es que el país va de mal en peor, todo, por no darle la vuelta a la ´torta´.

-¿Padrino dijo ´torta´?

-Torta la que se están saboreando los candidatos a la alcaldía y sus ilus- tres escuderos. Candidatos a ser concejales, con el tema de la revisión del PBOT y la sentencia del río Bogo- tá. Todos a buscar asesores o abogados con un maletín bien gordo. O algún ex alcalde preparado en el tema, que pue- de sugerirles unos buenos nombres.

Y concluye el cotorreo, hasta la próxima conversación en la que volveré a en- trometerme, sin duda




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