DIOS Y ARTE EN SOPÓ

Por: Sandra Casallas

A menos de una hora de Bogotá, en medio del verde del paisaje sabanero que se encuentra el Cerro Fuerte o más conocido como Sopó, municipio de la provincia de Sabana Centro, colmado de historia, arte, gastronomía y ecología.

En el parque principal del apacible poblado, se encuentra la iglesia Divino Salvador, estimada patrimonio cultural por su antigüedad, arquitectura y contenido artístico. El atractivo principal histórico de la fachada es el reloj donado en 1912 por el ex Presidente Marco Fidel Suárez.

La iglesia fue restaurada por La Fundación para la Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural Colombiano, en 1985, y es hoy día reconocida como monumento nacional.

En las paredes blancas al interior de la capilla, de un lado y otro, reposan las muestras artísticas de los doce emisarios de Dios, testigos que proclaman el mensaje, conocidos como los Arcángeles de Sopó.

La colección venerable de lienzos al óleo es de gran interés histórico. Se presume que fueron pintados entre 1675 y 1700. Esta obra, de autor anónimo, se caracteriza por su alta calidad artística.

Altos, imponentes y elegantes provenientes del más rico legado artístico del siglo XVII, miden 2.38 por 1.67 metros, los cuadros se pueden contemplar con su luz atenuada, fondos oscuros, con tonos sepias y grises y una expansión de sombras y colores enigmáticos.

Esta colección de espíritus celeste, fue restaurada por el Banco de la República en 1986, aunque Leadh (Potencia de Dios), tal vez el de más misterioso significado, no pudo serlo debido al desproporcionado grado de deterioro que acusaba en comparación con los demás.

 

Son ellos: Ariel (Comando de Dios), Barraquel (Bendición de Dios), Ángel Custodio (Ángel guardián), Esriel (Justicia de Dios), Gabriel (Fortaleza de Dios), Rafael (Medicina de Dios), Leadh (Potencia de Dios) Jehudiel (Penitencia de Dios) Laurel (Misericordia de Dios), Miguel (¿Quién como Dios?), Uriel (Fuego de Dios), Seactiel (Oración de Dios).

El Señor de la Piedra

En el mismo municipio se encuentra el Santuario del Señor de la Piedra que según la leyenda en un pozo de la cercana quebrada de La Moya, del municipio en diciembre de 1753 una lavandera encargada de los oficios parroquiales, descubrió bajo los ramajes de un roble una piedra en la que le pareció ver estampada una imagen del Señor, que sacó del fondo de las aguas y la llevó a su casa.

Este Santuario es conocido por los feligreses como centro de peregrinación y vivencia de la fe, y se ha convertido en uno de los espacios más visitados en búsqueda de milagros y prodigios para enfermos y necesitados.