¿Por qué se liquidó Acacure?

En entrevista con El Observ@dor, Mario León, quien fuera representante legal de Acacure, y su hijo, Jaime León, explican los motivos que llevaron a la liquidación de la asociación y aclaran que ésta nunca contó con recursos públicos.

Antenas

Ante las inquietudes de la comunidad con respecto al fin de la Asociación Cajiqueña de Cultura y Recreación (Acacure), Mario y Jaime León, quienes estuvieron al frente de la empresa por más de 15 años, detallan las razones que los llevaron a tomar la decisión de liquidar la asociación y realizar la cesión del servicio a la empresa HVTV.

En primer lugar, afirman que Acacure no recibió recursos públicos ni equipos por parte del municipio para su creación ni sostenimiento. “Acacure se creó en el año 95 con recursos particulares y préstamos personales”, dice Mario León, y respalda su afirmación con un documento expedido por la Alcaldía Municipal de Cajicá en la que se certifica que “no se encontró ningún documento que indique la existencia de donaciones, equipos y/o dinero para la creación, sostenimiento y funcionamiento de la Asociación Cajiqueña de Cultura y Recreación (Acacure)”.

Dicho documento también dice que existió un contrato del año 1991 suscrito entre el Municipio de Cajicá y la empresa Covisa, cuyo gerente era el señor Manuel Darío Barreto, en la que el contratista se comprometía a “suministrar e instalar un sistema comunal de recepción de televisión vía satélite que dé cubrimiento a toda el área habitacional urbana y parte rural en el municipio”. Sin embargo, Jaime León enfatiza que cuando se creó Acacure los equipos que le habían entregado a Covisa ya se habían deteriorado, y por eso la nueva asociación se fundó con nuevos materiales y nuevas antenas que provinieron de recursos particulares.

“Covisa prácticamente sólo cubría la parte del Centro. Entonces Acacure se creó para poder llevar la señal también a las veredas”, aclara Jaime León.

“Fue un trabajo de algunas personas que le metieron el hombro para poder sacar adelante eso. Hubo que poner la cara, conseguir plata prestada para poder comprar equipos y materiales”, complementa Mario León.

De tal manera, los León afirman que la Asociación funcionó durante algunos años, en los que sólo se utilizaba señal incidental, es decir, canales gratuitos. Sin embargo, una serie de cambios en los entes reguladores y de resoluciones de la Comisión Nacional de Televisión (CNTV) y su entidad sucesora, la Autoridad Nacional de Televisión (ANTV), afectaron a la empresa y la hicieron insostenible.

“En el 2006 comenzamos a incluir canales codificados (como Discovery o ESPN) poco a poco, pero la comunidad exigía más y uno de los problemas era que la CNTV solo nos autorizaba tener 7 canales codificados. En el 2012 iniciaron las complicaciones porque liquidaron la CNTV y crearon la ANTV, con lo que cambió la resolución y se crearon exigencias mucho más difíciles de cumplir. Por ejemplo, nos exigían 8 horas de producción propia semanal. Además, ya no podíamos reportar el número de usuarios cumplidos, sino el total de afiliados, sobre los cuales se tenía que pagar una compensación a la ANTV, así como el pago a las empresas de los canales codificados. Entonces, ya no pagábamos sobre más o menos 1000 usuarios cumplidos, sino sobre casi 3000 afiliados, con lo que se triplicaron los gastos”, relata Jaime León.

Sumado a esto, asegura que tuvieron que lidiar con la “cultura del no pago” de algunos usuarios, lo que empeoró la situación. “Para poder recaudar tocaba ir a rogarle a la gente y se nos convirtió también en un problema social. Algunas veces me tocó ir con la policía para que los técnicos que estaban cortando la señal se pudieran bajar de los postes, porque las personas los esperaban abajo con piedras o machetes”, añade.

“Además, a la gente se le cortaba la señal y ellos pagaban un electricista para que la reconectara. Esa cultura del no pago fue el mayor problema. Así, se llegó a acumular una cartera de más de 500 millones de pesos, que es algo incobrable”, asegura Jaime León.

Estos son los argumentos que esgrimen los León para justificar la liquidación de Acacure, y detallan cómo fue el proceso mediante el cual se terminó la asociación y el servicio pasó a ser prestado por la empresa HVTV.

En primer lugar, Mario León aclara que no se realizó ninguna venta, sino una cesión, en la cual la nueva empresa se comprometió a pagar las deudas que tenía la parabólica y a no cobrar la cartera existente, es decir que los usuarios que le debían a Acacure iniciaron de cero con HVTV. “No tenía sentido hacer una venta. Además nadie iba a comprar una empresa quebrada y con una cartera por cobrar tan grande”, dice el antiguo representante legal de la asociación. “En general, el cambio fue beneficioso para la gente, porque pasaron de 7 a 40 canales codificados con esta nueva empresa, que tiene mejor tecnología y está instalando nuevas redes”, agrega.

En cuanto a la situación de la junta directiva en el proceso de liquidación, Mario León afirma que “los miembros de la junta directiva renunciaron irrevocablemente en el 2009, y el único que aceptó participar fue Clodomiro Martínez y no había forma ya de reestructurar la junta, así que consultamos con abogados y nos dijeron que como solo quedaban dos miembros de la junta, se podía hacer la reunión y liquidar la asociación con nosotros dos. Se hicieron los trámites con la ANTV, con la Cámara de Comercio, se liquidó todo y se hizo la cesión”.



Coordinador de Medios Digitales