´Las cucheras´ en la memoria histórica de Cajicá

Por Neisy Bolaños Muñoz*

Periodista

A pesar de que el crecimiento desbordado de Cajicá viene eliminando monumentos y reliquias ante la mirada indiferente de la población, algunos recuerdos persisten y aún quedan algunos elementos materiales para que la memoria mantenga lo lindo de la historia del municipio. Uno de ellos lo constituye una casa típica situada en Diagonal 4 con Ferrocarril, con su techo aún a la vista, unos palos cruzados, su piso en ladrillo, antiguas mesas y muestrarios y un almanaque de los años 90.

Por allí han pasado muchos de los habitantes y continúa siendo punto de encuentro para tertuliar sobre viejos tiempos y asuntos actuales como el crecimiento y los dilemas que forja la nueva Cajicá.

Y detrás de este vestigio está la señora Leonor Hernández, quien habita en esta casa cedida por su madre Mercedes. Al preguntar a cercanos y veci-nos se refieren a ella como la tienda de ´Las Cucheras’, como apodo familiar de amistad.

La señora Leonor tiene una particular forma de ser, y su desarraigo es notable, ya que estos nuevos medios informativos y tecnologías no son de su agrado, ni conocimiento. Ella sigue arraigada a su casa como su mayor trofeo, siendo hoy en día el episodio de una pequeña casa cerca de las grandes construcciones, pero con más cimientos que las mismas.

Leonor dice no vender. Aunque las ofertas han llegado, este se ha convertido en su resguardo, medio económico y punto de relación con vecinos, amigos, etcétera. “Yo no vendo porque para dónde cojo; me compro una tierra y de qué vivo. Aquí de la gaseosita y demás, con eso compro el chocolate y el pan”, afirma.

Esta mujer con su pujanza y su cuidado ha mantenido su tienda que data de hace más de 70 años, una de las primeras en el municipio. Allí inicial-mente se vendían golosinas, como las llaman los abuelos; fue cambiando con el tiempo y ahora son bebidas. Un amigo cercano a la señora Leonor asegura que el exalcalde José Vicente Gutiérrez colaboró en algo de restauración de este sitio, ya que por su deterioro se entraba el agua.

Por estos tiempos sigue abierta al público recibiendo a los viejos y nuevos cajiqueños para reencontrase con la fachada histórica memorable por años de tradición, conservada gracias a la persistencia de la señora Leonor.

*neisy.bolanos@elobservador.co