Caminos de herradura en Cajicá.

Caminos de herradura en Cajicá

Por Andrés Olivos Lombana. Historiador.

 

 

En el siglo XVI, antes del arribo de las invasiones de españoles y los demás europeos con sus caballos, ya estaban aquí los indígenas, los aborígenes, los muiscas, y antes de ellos también hubo otros habitantes de la Sabana de Bakatá, nómadas, caminantes incansables.

 

Primero fueron los caminos, los caminos de indios, senderos estrechos, verdes y sinuosos; abiertos con el diario caminar: los indios iban y venían a sus anchas; traían agua y leña, cargaban sus cosechas desde las  sementeras,  cargaban las múcuras y los panes de sal; abrían rutas de cacería, rutas de intercambio comercial y del trueque. Ellos labraron caminos sagrados hacia las lagunas y las montañas; vadearon los ríos con valsas: aprovecharon los puentes naturales que se formaban con los troncos caídos y los amarraron con bejucos y lianas. Muchas lunas después irrumpieron los conquistadores españoles, trayendo sus ganados y caballos: transitaron por los caminos de indios, ampliándolos y convirtiéndolos a la postre en caminos de herradura.[1]

 

A mediados del siglo en Cajicá

 

Algunos de esos viejos caminos coloniales persistieron hasta mediados del siglo pasado en los municipios sabaneros. En Cajicá, en las comunicaciones de la Alcaldía y del Concejo municipal de los años 50 se les continuaba denominando “caminos de herradura”. Para esa época, algunos caminos conservaban los antiguos nombres y otros habían cambiado su denominación de acuerdo con los nombres de los propietarios de las fincas o propiedades colindantes, como se puede apreciar a continuación en los 34 caminos de herradura que existían en Cajicá para 1957, distribuidos en las veredas de Canelón, Chuntame, Calahorra y Río-Grande.

 

Por medio del Acuerdo No. 1 del 13 de mayo de 1957, con destino a la “Junta municipal de caminos de Cajicá”, se otorga una partida presupuestal para los caminos de herradura por $8.854.05. El acuerdo está firmado por el Presidente del Concejo Municipal de Cajicá, Marco A. León, y rubricado por el Alcalde Militar, Mayor Luis A. Niño.

 

[1] En algunas regiones de Colombia esos caminos de herradura fueron ampliándose al paso de las mulas que arrastraban madera y carga, denominándose a la postre como caminos de rastra.

Camino de La Cumbre – Fotografía: El Observ@dor.

 

Caminos de herradura en Cajicá – 1957

(Por veredas)

Vereda de Canelón                                         

De la Bajada al Molino de la Florida. De San Javier. Del General Ordoñez. De los Umaña. De Leopoldo Venegas. De Marco A. Rodríguez. De “Las brujas”. De “La Estacada”. De Luis Moyano.

 

Vereda de Chuntame

De El Pomar. De Agustín Venegas. De Clodomiro León. De “Mireya”. De “El Banco”. De Herreras Nieto. De Cayetano Lovera. De Gratiniano Angulo. De Martín Gaitán. De Isidro Rodríguez.

 

Vereda de Calahorra

De Chunuguá. De “La Tenería”. De José del C. Valdés. De “La Mejorana”.

 

Vereda de Río-Grande

Del Mayor Olimpo Arenas. De Leonidas Cárdenas. De “El Misterio”. De Epifanio Lovera. De Eusebio Villarraga. De Teresa Morales. De Ismael Ayala. De Francisco Urdaneta. De Pedro Lovera. De Hilario Galindo. De Julio Martínez.