Agua en Cajicá: a mejorar para evitar la crisis

Debido a la construcción desmedida, 

Agua en Cajicá: a mejorar para evitar la crisis 

Planta de Tratamiento de Aguas residuales Cajicá (1)

Foto: Edilberto Devia. El Observ@dor

La Alcaldía Municipal adelanta acciones para reducir el impacto del aumento de la población en el servicio del acueducto. Las fuentes actuales están al tope. 

¿Cómo está el servicio de agua en el municipio? Esta es la inquietud que varios cajiqueños nos hacemos desde que se evidenció el crecimiento urbano del municipio. 

En estos tiempos de mejora del clima, ya el problema del agua se cree saldado, pero no es así. Consecuencias a la entrada de la puerta están a la espera de soluciones. Lastimosamente, antes de iniciar con el crecimiento desbordado del municipio, no se pensó en la crisis de servicios públicos que vendría. Ahora, con casi media Cajicá de cemento la nueva Administración y los cajiqueños tenemos la responsabilidad de asumir los nuevos retos, teniendo en cuenta que el agua que consumimos es proveniente de Bogotá. 

El gerente de la Empresa de Servicios Públicos de Cajicá S.A., Julio Nieto Gaitán, afirmó que el suministro de agua potable de todos los cajiqueños “depende un 100% del Acueducto y Alcantarillado de Bogotá”. Esto a través de la planta de Tibitó, que se conecta por la red hacia la altura de Hato Grande, un punto de suministro que en estos momentos cuenta con la capacidad de proveer agua para la actual población del municipio. 

Teniendo en cuenta esto, se enfoca la mirada hacia las 17 mil unidades de vivienda aprobadas entre el 2014 y 2015, y que traerán consigo el traslado de una gran cantidad de nuevos habitantes a Cajicá, en los próximos años. Por supuesto, el suministro de agua tendrá que ser replanteado para solucionar el problema de insuficiencia que se nos viene encima. “Esto, con otros proyectos viabilizados, preocupa a la empresa y al municipio”, aseveró Nieto. 

Ante esta situación, nace el ya conocido decreto 015, expedido desde la actual Administración y que congeló las licencias para seguir construyendo en el municipio. Sin embargo, como era de esperarse, trajo consigo algunos rechazos por quienes pretendían construir sin tener claro las consecuencias. Algunas entidades están fomentando la apelación de dicho decreto, además, suman los $1600 millones ya entregados por las constructoras para las mejorar de los servicios públicos, los cuales deben ser devueltos, en caso de llegar a la no construcción de algunos proyectos en especifico. 

“Todos los compromisos adquiridos anteriormente generan una proyección de los servicios públicos, que evidentemente no fueron pensados. La extensión es gigantesca y la actual prestación de servicios está en su punto tope, por ello se buscan mejoras”, enfatizó el gerente. 

 ¿Qué pasaría en un desabastecimiento de agua en el municipio? 

Inicialmente se está buscando hacer un estudio de oferta y demanda de servicios públicos, en el que se defina qué capacidad se tiene y hasta dónde se puede realmente permitir que el municipio crezca con servicios óptimos. Aseguró Nieto que no debe pensarse “que porque hay un tubo de agua se puede prestar el servicio. Se tiene que hacer un análisis antes”. 

En el nuevo Plan de Desarrollo quedó acordado hacer un plan maestro de acueducto. Ya se ha realizado el análisis de mercados, una propuesta, contactos y durante este año se debe tener el estudio, para dar viabilidad al tema. 

En cuanto a fuentes de suministro se está adelantando con la Asociación de Municipios de Sabana Centro (ASOCENTRO) un proyecto de acueducto regional, liderado por una terna, con municipios como Chía, Cajicá, Cota y Tocancipá, logrando así tenerlo con la fuente del Sisga. Esto no implicaría desconectarse de Bogotá, aseguró el gerente, sino que se tendría otra fuente alterna, hacer más segura la prestación del servicio. Además, esto obedece a una tutela instaurada en contra del municipio y la EPC en 2011, en la que se le exige al municipio una segunda fuente de suministro. 

Una nueva y mejorada PETAR 

El municipio de Cajicá cuenta con dos plantas de tratamiento de agua, una ubicada en el sector de Rincón Santo y que está calculada para 4.5 litros por segundo. Esta planta no podría abastecer al municipio si se sumara los nuevos habitantes que llegarían. Por tanto, es necesario hacer estudios y diseños para la construcción de una nueva planta de tratamiento. 

La otra planta está en el sector de Calahorra. Esta será reemplazada por otra que tendrá un sistema compacto y cerrado, con unos tanques que van a permitir el crecimiento. Se construirán los primeros módulos, con la alternativa de seguir anexando más módulos para optimizar el servicio, según la demanda del recurso.  

Esta planta tiene inicialmente un contrato de 26 mil millones de pesos dispuestos por la CAR, 50 millones por la EPC y 500 millones del municipio. El contrato está vigente y se está haciendo el proceso de secado en la laguna, seguido por el tratamiento de lodos para la construcción. “La idea es entregarla al municipio en un año y medio como lugar público, con un paisaje agradable y un parque. Este sitio ya no sería de lagunas de aguas servidas, sino de aguas tratadas”, afirmó el funcionario. 

¿Qué tanto podemos gastar? 

En metros cúbicos tenemos un tope de 20 mts3 mensuales, a lo cual se aplica una tarifa que no incluye ningún tipo de recargo. Pero la Comisión que Regula los Servicios Públicos de Acueducto y Alcantarillado (CRA) informó que se reducirá el tope a 18 mts3, significando que si se sobrepasa este consumo, se verá reflejado en un pago más alto, y para el siguiente bimestre se reducirá a 16mts3. Esto con el fin de que la gente gaste menos agua y literalmente ahorren o se metan la mano al dril.  

¿Qué garantías e incentivos hay si ahorramos? 

En el municipio de Cajicá se emplea un plan eficiente de agua que busca capacitar a la comunidad y crear incentivos para el ahorro y manejo del agua. “Hay unos regalos que se entregarán a las familias que ahorren, como sanitarios ahorradores, llaves ahorradoras, etc.”, concluyó el gerente de EPC.  

 

Por Neisy Bolaños Muñoz* 

Periodista 

*neisy.bolanos@elobservador.co 




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